¿Y si reciclamos el plástico para convertirlo en carreteras?El plástico, ese gran invento del siglo XX que revolucionó la sociedad, busca reinventarse. Nació como una solución, pero los más de 8.000 millones de toneladas de plástico que se han generado desde su expansión a partir de 1950 han provocado un grave problema medioambiental.

El problema ha crecido tanto que recientemente el Programa de Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA) ha lanzado una campaña global para eliminar en 2022 las fuentes de basura en los océanos, entre las que ocupa un lugar destacado el plástico en sus diversas modalidades.

No en vano, se calcula que entre el 15 y el 40% del plástico producido en el mundo acaba cada año en los mares. Esto supondría más de 8 millones de toneladas de plástico.

Todo ello se agrava con la presencia de los microplásticos (partículas de plástico de menos de 5 mm de diámetro), que pueden tener diversos orígenes (productos de consumo, textiles, residuos industriales), y que acaban en el cuerpo humano a través de la cadena alimenticia.

Este plástico antes de que sea ingerido por el ser humano, lo es por animales que ocupan estos hábitats, como pueden ser peces, aves, tortugas y mamíferos. Hay estudios que cifran en unas 600 especies marinas las afectadas, incluidos 200.000 mamíferos marinos al año. Para 2050, casi la práctica totalidad de las aves marinas habrán ingerido algún plástico.

Segunda vida del plástico

¿Contaminante? Sí, precisamente por ser muy resistente, esa propiedad le permite también tener una segunda vida. Algunas de esas soluciones pasan por su reutilización para el asfaltado de calzadas. Las experiencias llevadas a cabo en España ya han sido probadas sobre el terreno.

Ese es el caso del proyecto Polymix, basado en la incorporación de residuos plásticos a las mezclas asfálticas. Según este trabajo, los desechos más apropiados son polietileno (procedente de envases), polipropileno (procedente de tapones) y poliestireno (procedente de perchas).

De esta forma, dado que cada kilómetro de carretera requiere unas 1.300 toneladas de mezcla asfáltica, se podrían reutilizar aproximadamente unas diez toneladas de plástico reciclado en cada tramo, según el estudio dirigido por Daniel Castro, director técnico del Grupo de Investigación de Tecnología de la Construcción de la Universidad de Cantabria.

Las diferentes pruebas de laboratorio, así como un tramo piloto en una de las carreteras de acceso a Alcalá de Henares (Madrid), demostraron que el asfalto combinado con plástico ofrecía una mayor resistencia a la deformación plástica (rodadura en la carretera).

También, se ha podido probar su gran resistencia en otro experimento llevado a cabo en 2014 cuando se asfaltó un kilómetro de la A-2005 (en Jerez de la Frontera, en Cádiz), la mitad con un aglomerado tradicional y la otra, con un asfalto que contenía plásticos reciclados de invernaderos agrícolas.

Carreteras de plástico en Holanda

En Europa, la empresa holandesa KWS Infra ha desarrollado un modelo de asfalto, también a partir de plástico reciclado, cuyo diseño incluye un espacio hueco en su parte inferior que permite instalar canalizaciones de infraestructuras básicas (agua, electricidad, gas..)

La empresa calcula que la vida de una carretera de plástico sería hasta tres veces mayor; su construcción, un 70% más rápida; y su peso, cuatro veces menor gracias a la reducción del asfalto necesario y de maquinaria utilizada.

De esta forma, la ciudad holandesa de Rotterdam está colaborando con esta empresa, que desarrolla el proyecto PlasticRoad, creando sistemas viales con paneles modulares de plástico que se acoplan entre sí, desmontables según necesidades. Además, en septiembre de 2018 la ciudad de Zwolle estrenó la primera ‘PlasticRoad’ del mundo

Su diseño incluye un espacio hueco en su parte inferior que permite instalar canalizaciones de infraestructuras básicas.

La propuesta ecológica no solo usa residuos plásticos de los océanos y los convierte en algo útil, también sustituye el asfalto tradicional. Estas carreteras se basan, como decíamos, en un diseño de traba a presión fácil, similar al de las piezas de Lego. Las carreteras también podrían trasladarse a diferentes lugares, como terrenos arenosos o pantanosos.

Otros proyectos

Las carreteras de plástico no son una idea completamente nueva. En la India, con la segunda red vial más grande del mundo, el gobierno indio obliga desde 2015 a usar plástico residual en la mayoría de las carreteras con el objetivo de reducir costes y hacerlas más duraderas.

No obstante, la primera experiencia piloto la desarrolló ya en 2002 Rajagopalan Vasudevan, profesor de Química en la Facultad de Ingeniería de Thiagarajar (Madurai). Actualmente, once estados ya han utilizado esta tecnología para hacer más de 100.000 kilómetros de carreteras.

Por otra parte, la ciudad de Vancouver (Canadá) también asfalta sus calles desde hace un tiempo con plástico reciclado. Y en Ghana, donde solo el 2% de su basura plástica se recicla, la compañía local Nelplast Ghana Limited transforma las bolsas de plástico en bloques de pavimento para construir viales. Esta empresa las tritura con una máquina hecha con chatarra y las mezcla con arena para crear «una nueva forma de asfalto».

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