válvula EGR

A raíz de la implantación de normas anticontaminación cada vez más exigentes los fabricantes empezaron a implantar en los años 90 en Europa, y bastante antes en Estados Unidos, la válvula EGR en los motores.

La válvula EGR es a menudo una gran desconocida para muchos y sin embargo se encuentra presente en la mayoría de los motores tanto diésel como en los gasolina desde hace algunos años. Su finalidad es la de regular mejor las emisiones de gases de escape nocivos para el medio ambiente.  Pero… ¿qué significa EGR? ¿Por qué se empezó a extender su instalación en los vehículos?

EGR, es el acrónimo de Exhaust Gas RecirculationRecirculación de Gases de Escape en castellano. A raíz de la implantación de normas anticontaminación cada vez más exigentes los fabricantes empezaron a implantar en los años 90 en Europa, y bastante antes en Estados Unidos, este dispositivo en los motores.

La función de la válvula EGR es sencilla y podemos intuirla de su propio nombre. Su labor es recircular parte de los gases que salen por el escape hacia la admisión, es decir, reintroducir el humo de la combustión del motor en los cilindros para así reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). Si la válvula funciona bien, el motor estará en buen estado, pero si su funcionamiento no es el correcto o se avería puede provocar anomalías en el vehículo.

Principales averías de la válvula EGR

Una excesiva acumulación de carbonilla y hollín procedente de los gases de escape suele ser la principal causa de avería de la válvula EGR. La acumulación de suciedad puede hacer que la válvula no abra o cierre del todo e incluso la puede atascar, y con el tiempo, se llegan a obstruir los colectores de admisión provocando una falta de entrada de aire limpio a la admisión con el resultado de pérdida de potencia y consumo excesivo.

Al tratarse de una avería mecánica es difícil de diagnosticar a simple vista, pero si estás atento al coche, éste te puede estar avisando de que algo va mal a través de estos síntomas:

  • Ralentí inestable (debido a que, si se queda abierta cuando no debe ya sea por agarrotamiento o mal funcionamiento, el motor tendría una mezcla desequilibrada con el consiguiente “cabeceo” al ralentí, humo excesivo y pérdida de potencia con mayor consumo de combustible).
  • Fallos de tirones en determinados regímenes del motor.
  • Dificultad de arranque en frío.
  • Demasiado humo en el sistema de escape.
  • Aceleración inestable.

Así que si te coche presenta alguno de estos síntomas, acércate a tu taller Autofit más cercano, donde conectarán tu coche a una máquina de diagnosis para poder verificar el correcto funcionamiento o no del dispositivo.

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