ELas lunas tintadas en la ITVn los últimos años se ha convertido en algo habitual ver coches con las lunas tintadas en nuestras carreteras. Ya sea por estética o por cualquier otro motivo, lo cierto es que han proliferado de un tiempo a esta parte.

Sin embargo, antes de nada, conviene aclarar la diferencia entre lunas tintadas y lunas laminadas. Las lunas tintadas son un equipamiento de serie en algunos vehículos y para cuya instalación se utiliza directamente un vidrio tintado ya de origen. Mientras, lo más habitual es que nuestro coche tenga las lunas laminadas, que son los cristales originales del vehículo a los que se les han adherido por su cara interna unas láminas de plástico.

De este modo, su instalación se ha realizado una vez el vehículo ha salido de la cadena de producción, ya sea en el propio concesionario donde se adquiere el vehículo (o encargado por éste a otro taller antes de ser entregado al comprador) o bien, ya pasado el tiempo.

En cualquier caso, existe una serie de consideraciones que debes tener en cuenta si tu coche tiene las lunas laminadas, ya que, de no cumplir con los requisitos legales previstos, puedes ser multado y, además, ser calificado con un fallo grave en la ITV.

¿Estética o algo más?

Las lunas tintadas tienen muchas funciones, más allá de la estética, que es lo que más se suele valorar por parte de quien busca un tintado de los cristales. Así, son un elemento muy práctico que, sobre todo, mejora el confort en el interior del vehículo y aporta cierta privacidad a los pasajeros.

De este modo, este tipo de lunas permiten bloquear hasta en un 99% —según el tipo de filtro— los rayos UVA del sol y reducen la temperatura en el interior del coche. Así, son especialmente útiles si se viaja con niños o si vivimos en zonas muy calurosas, ya que el coche se calentará menos y necesitaremos menos energía para enfriarlo con el aire acondicionado, lo que se traduce en un menor consumo de carburante.

Además, ayuda a reducir el cansancio ocular; protege los plásticos y tapicerías del desgaste que con el paso del tiempo pueda causar el sol; y evitan los deslumbramientos de los faros del coche que circula detrás cuando es de noche.

Asimismo, al ser una lámina adhesiva, las lunas laminadas también ofrecen protección en caso de impacto. Si se rompiese una ventanilla, esta no estallaría proyectando cientos de esquirlas de cristal, ya que la lámina solar adherida al cristal evitaría que se desperdigaran.

Lunas tintadas, siempre homologadas

En España no se pueden tintar o laminar las ventanillas delanteras (conductor y copiloto) ni el parabrisas delantero (en otros países sí está permitido). La ley prohíbe tintar los cristales en un ángulo de 180º alrededor del campo de visión del conductor. Solo está permitido laminar los laterales traseros y la luna térmica trasera de furgonetas y turismos.

Esta norma general tiene algunas excepciones como son vehículos oficiales, de personas amenazadas, o vehículos de los cuerpos de seguridad. También, aunque tiene que darse bajo prescripción médica, se puede solicitar el tintado con materiales transparentes de ventanillas y parabrisas en el caso de padecer lupus u otra enfermedad por la que afecten especialmente los rayos solares.

¿Qué deben cumplir las lunas tintadas?

La instalación de láminas en las lunas debe cumplir una serie de requisitos legales. Este tipo de láminas deben estar homologadas por Industria, donde pasan una serie de pruebas de resistencia y composición de los materiales en un laboratorio certificado.

De este modo, lo primero de todo es que debe contar con el certificado de homologación expedido por el fabricante de las láminas y cumplimentado por el taller instalador. De otra forma, podrían sancionarnos o el coche podría no pasar la ITV si las detectan.

Todos los cristales deben estar correctamente sellados a través de pegatinas, pistolas de arena o leyendas en la propia lámina. Si esta especificación no se cumple, la ITV no será favorable y además, puede suponer una multa.

También es requisito imprescindible, de cara al tintado de lunas, que el vehículo cuente con dos espejos retrovisores exteriores, uno a cada lado.

Las lunas tintadas en la ITV

Como decíamos, la instalación debe cumplir unos estándares de calidad mínimos: confía este trabajo a un taller capacitado que te asegure un trabajo bien hecho. Así, las láminas no pueden presentar indicios de que el material pierde adherencia. Tampoco se permiten las pompas o burbujas de más de 2 mm de diámetro.

Siempre debes llevar la documentación que te aporta el taller con los papeles del coche. En un control rutinario, los agentes te pueden requerir el certificado de Industria de tu lámina, además de que lleves los sellos correspondientes en cada cristal. No llevar esta documentación supone una multa de 200 euros. Estos mismos elementos (certificado y sellos) serán los que revisen en la Inspección Técnica de Vehículos.

Cabe recordar que, desde el último cambio legislativo, ya no se considera una reforma de importancia, por lo que ya no es necesario que la ITV homologue la instalación mediante una inspección extraordinaria. Desde esta última reforma de la ley, tampoco es necesario que figure en la ficha técnica del vehículo, ni se necesita un certificado del taller instalador.

Confía en profesionales

Así que ya sabes, instala láminas homologadas, en un taller de garantías, y sólo en las ventanillas de atrás y en la luneta trasera, y no tendrás problemas en la ITV.

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