¿Sabes quién fue la primera mujer con carné de conducir en España?

¿Sabes quién fue la primera mujer con carné de conducir en España?A pesar de que las diferencias teóricas entre hombre y mujeres se han ido salvando a lo largo de la historia, acelerándose en las últimas décadas, estas diferencias, en la práctica, aún existen y aún hay camino por recorrer para que dichas desigualdades desaparezcan completamente.

En este sentido, la industria del automóvil y la automoción en general tampoco no ha sido una excepción, relegando el papel de la mujer a un segundo plano. Eso sin contar con el ‘sambenito’ de que ellas son más ‘torpes’ que ellos tanto al volante como a la hora de mantener su vehículo.

O siendo relegadas a meros ‘maniquís’ en salones del automóvil —algo que va a eliminar, por ejemplo, el Salón de Ginebra— o en los paddocks de las competiciones de motor de todo el mundo —imagen que la F-1 también va a hacer desaparecer—.

De este modo, la automoción ha estado siempre muy ligada a nombres de hombres: Henri Ford, Karl Benz y Gottlieb Daimler, Wilhelm Maybach… y tantos otros nombres (Robert Bosch, Charles Goodyear…) que contribuyeron a su nacimiento y desarrollo, no sólo creando coches sino con las tecnologías y piezas que, a lo largo de la historia, han convertido a los automóviles (coches, camiones, autobuses…) en las máquinas que son en la actualidad.

Sin embargo, hay un nutrido número de mujeres que también contribuyeron con sus inventos o hazañas a que la automoción avanzara en esa igualdad que siempre debería haber existido.

Catalina García, primera mujer con carné en España

Antes de enumerar a algunas de esas mujeres que también aportaron al desarrollo de la industria y de la automoción en general, merece la pena detenerse en la primera que obtuvo el carné de conducir en España.

Catalina García González se convirtió, en 1925, en la primera mujer española en poseer carné de conducir. Un Real Decreto de 1918 establecía los criterios para poder hacerse con dicho título —no muy distintos a los actuales— si bien los menores de edad y las mujeres debían presentar autorización paterna o marital para poder obtenerlo.

Nacida en un pueblo de al norte de la provincia de León en 1888, con tan sólo 20 años, Catalina, hija de un guardia civil y una ama de casa, inició un servicio regular de transporte de viajeros, creando la línea Cofiñal-Puebla de Lillo–Boñar, que realizaba en su coche de caballos con cabida para 4-5 pasajeros, que bajaba por la mañana para regresar por la tarde.

Así hasta 1925, cuando obtuvo el carné de conducir, examinándose en León capital con su propio coche, que su marido había adquirido tres años antes, un Ford T. Ya en 1928, Catalina compró su segundo coche, un Hispano–Suiza, con el que consiguió la concesión de la línea en exclusiva. Esta exclusividad era gratuita, pero estaba condicionada a tener que subir y bajar desde Boñar el correo a todos los pueblos por donde pasaba y hacía parada.

En 1948 vendió la empresa a F. López, (Empresa López), pero veinte años después, y a pesar del nuevo nombre rotulado en el autobús, las gentes de la zona seguían llamando al coche de línea “el coche de Catalina”.

Más españolas pioneras

Sin embargo, Catalina no fue la primera mujer española en conducir un coche. Esta ‘hazaña’ corresponde a la escritora gallega —entre otras muchas cosas— Emilia Pardo Bazán, en 1904, siendo una de sus múltiples acciones reivindicativas en su batalla por alcanzar la igualdad de género, por la que tanto luchó.

También merece la pena recordar a la tristemente desaparecida María de Villota, la primera española en la competición por excelencia de las cuatro ruedas en un circuito: la Fórmula 1. La ‘luchadora de la eterna sonrisa’, hija de Emilio de Villota, — el piloto más popular en España hasta la irrupción de Fernando Alonso—, logró formar parte de la escudería Marussia, si bien, al carecer de superlicencia no pudo debutar en la F-1, sustituyendo a su compañero Timo Glock —enfermo—, en un GP de Valencia.

El equipo quiso solucionar el problema y un test aerodinámico en el aeropuerto de Duxford era el primer paso. Sin embargo, la mala suerte hizo que allí mismo tuviera un fatal accidente que, si bien no acabó con su vida, sí le dejó importantes secuelas que acabarían con su fallecimiento poco más de un año después.

Sorprendió entonces su entereza al afrontar su tragedia (entre otras muchas consecuencias perdió un ojo) y la rapidez y valor con la que la superó, y, sobre todo, la forma con la que encaró el futuro, su pasión por el deporte expresada de otra forma: inculcar afición, tanto dando charlas como ayudando a su hermano en la Escuela de Pilotaje, y apoyar a los demás. Y también su boda con Rodrigo García Millán, apenas dos meses antes de fallecer en 2013.

Asimismo, tampoco podemos olvidar que Celia Rivas se convirtió en 1932 en la primera mujer con permiso de conducir camiones en España.

Otras grandes mujeres de la automoción

Son muchos los nombres de mujeres que podrían traerse a este post, ligadas a la automoción y que merecen ser recordadas como Mary Anderson, inventora del primer limpiaparabrisas. Tras observar los inconvenientes que provocaba la acumulación de suciedad, hielo y agua en el cristal de un tranvía, teniendo que bajarse el conductor para limpiarlo, Anderson patentaba en 1903 el primer dispositivo limpiaparabrisas efectivo.

Tampoco podemos olvidar a Bertha Benz, la primera mujer conductora de la historia, tras ponerse al volante de un triciclo motorizado, fabricado por su marido Karl Benz en 1888. O Margaret A. Wilcox, que creó y patentó en 1893 la primera calefacción para automóviles.

Y tantas y tantas otras como Sophie Opel, la primera mujer en dirigir una de las mayores factorías de automóviles a nivel mundial, Opel, tras fallecer su marido Adam Opel. O Dorothy Levitt, que se convirtió en 1903 en la primera mujer inglesa que participó en una competición de automovilismo.

Además de destacar por su trayectoria como piloto, Levitt fue una de las precursoras en el uso del espejo retrovisor, dado que Dorothy utilizaba un espejo de mano cuando conducía y lo elevaba, ocasionalmente, para tener una visión trasera del vehículo.

Alice H. Ramsey, la primera mujer en cruzar en coche EE.UU. desde Nueva York a San Francisco en un viaje de más de 6.100 km en 1909 —con tan sólo 22 años—; Florence Lawrence, actriz e inventora del primer intermitente; Margaret E. Knight, que investigó y trabajó en el desarrollo del motor rotativo, Rosa Parks, mujer negra que se sentó en una zona restringida para blancos en un autobús y que fue a la cárcel por ello; María Teresa De Filippis, primera mujer en conducir un F1; la Baronesa Van Zuylen; Michele Mouton; Mary Barra… y, afortunadamente, un largo etcétera.

Confía en Autofit

Como ves, la mujer también ha influido de manera determinante en el desarrollo de la automoción a nivel mundial y es de justicia reconocerlo y recordarlo. Sin embargo, si hay algo que no nos diferencia a hombres y mujeres es la necesidad de mantener nuestros coches en perfecto estado para contribuir a la mejora de la seguridad vial.

Por eso, seas hombre o mujer, confía en los profesionales de Autofit para mantener o solucionar cualquier problema que pueda surgir en tu coche. Los talleres de nuestra Red trabajamos día a día para ser tu mejor opción cada vez que tengas que reparar o efectuar una operación de mantenimiento a tu vehículo.

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