Las bobinas de encendido son un componente esencial del sistema de arranque de tu coche, ya que aportan la tensión y la energía de encendido necesarias para generar la chispa que encienda la mezcla de aire y combustible. Así, se podría decir que las bobinas, en un motor de cuatro tiempos, son las ‘centrales energéticas’ del proceso de encendido.

Las bobinas de encendido reciben la corriente de la batería del vehículo a través de la conexión de baja tensión y la multiplican, dependiendo del tipo, hasta 45 kilovoltios. Además, en función del tipo de vehículo y de los requisitos del fabricante del vehículo, se utilizan diferentes tecnologías de bobinas de encendido.

Protección al calor y la humedad

Las bobinas deben estar hechas de materiales resistentes al calor y la humedad del motor y funcionar con seguridad incluso en condiciones meteorológicas cambiantes. Asimismo, las bobinas deberían presentar una elevada resistencia, por ejemplo, a las salpicaduras de agua y al agua salada.

Además, los vapores de la gasolina y el aceite no deben afectar a la carcasa de la bobina, ya que una carcasa dañada podría impedir un funcionamiento correcto. Por eso es más que recomendable utilizar bobinas de calidad, así como otros componentes del sistema de arranque como las bujías, para evitar problemas en el motor de nuestro coche.

Para garantizar el ajuste requerido por el fabricante del vehículo, una bobina de encendido debe ofrecer precisión de ajuste,  resistencia a los cortocircuitos y los impulsos, dimensionado suficiente de las superficies de enfriamiento para la desviación del calor, así como estabilidad térmica.

¿Cómo detectar si fallan las bobinas de encendido?

Si el vehículo no arranca, el motor no se enciende de forma audible o el coche acelera a trompicones, puede deberse a un fallo de la bobina de encendido. Igualmente, el piloto de control del motor del cuadro de mandos puede encenderse si se detecta algún fallo.

En caso de un posible fallo, será necesario que acudas a un taller de confianza donde el mecánico realizará primero una comprobación visual, pues un fallo en el sistema de encendido puede no hacer referencia necesariamente a la bobina. Por ello, comprobará si hay fisuras o daños mecánicos; si el cableado eléctrico y los conectores no presentan corrosión y no están torcidos; si la batería tiene suficiente tensión; o  si todas las juntas de las válvulas están intactas.

Si de este modo no se detecta la causa del daño, la bobina será sometida a una comprobación más exhaustiva. Para ello, el profesional podrá utilizar un multímetro  con el que comprobará su resistencia eléctrica.

¿Cuándo cambiar las bobinas de encendido?

Como la mayoría de componentes de un coche, las bobinas de encendido están sometidas al desgaste. Su vida útil oscila generalmente entre 60 000 y 80 000 kilómetros, pero hay una serie de factores que pueden acortar su vida útil. Por ello, antes de cambiar una bobina, será preciso revisar dichos factores.

En este sentido, cuanto más tiempo tiene la bobina, mayor es el riesgo de sobrecalentamiento como consecuencia de cortocircuitos internos. A partir de temperaturas superiores a 150 ºC, el daño que se ocasiona a la bobina resulta ya irreparable.

Del mismo modo, si los cables de encendido están dañados o la potencia de la batería disminuye, la alimentación se vuelve insuficiente y los tiempos de carga de la bobina se alargan. Esto puede dañar la unidad de conexión o la etapa final de la unidad de mando, lo cual finalmente puede provocar un fallo de la bobina.

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