ralentí

Varias son las causas que pueden provocar irregularidades en el ralentí, por ello es importante aprender a detectarlo a tiempo y acudir cuanto antes a tu taller Autofit más cercano.

El ralentí es el régimen necesario para mantener el motor del coche encendido, en punto muerto o con el embrague pisado a fondo, mientras está detenido. Es decir, si no pisamos el acelerador, el motor se mantiene en marcha indefinidamente (hasta agotar el combustible) gracias a ese ralentí.

La electrónica de cada coche determina el número mínimo de revoluciones por minuto (rpm) que hay que mantener para que el motor no se cale. Ese régimen constante del motor es insuficiente para mover el conjunto, pero suficiente para mantener en marcha los elementos importantes del motor, hacer que el aceite circule por su circuito y mantener los diferentes dispositivos en funcionamiento. Es, en definitiva, el tiempo inicial óptimo necesario para que el coche arranque sin mayores problemas.

Ralentí irregular

Pero en ocasiones el ralentí puede volverse inestable. Es decir, que de repente el coche puede no controlar bien las revoluciones y acelerarse o desacelerarse erráticamente, e incluso en algunos casos se apaga al pisar el acelerador.

Varias son las causas que pueden provocar irregularidades en el ralentí, por ello es importante aprender a detectarlo a tiempo y acudir cuanto antes a tu taller Autofit para solventar el problema y evitar así problemas más graves de motor.

¿Y cómo detectarlo? Si cuando arrancas el coche notas que petardea, vibra en exceso o pierde fuelle probablemente es que tengas un problema con la válvula del ralentí. Una acumulación de suciedad en la válvula; una manguera de vacío suelta o rota; alguna bujía o cable de las bujías y la tapa del distribuidor dañados, o si la correa de distribución no está en sus mejores condiciones son algunas de las causas más comunes de esta irregularidad.

Algunos coches más modernos con inyección electrónica ya no presentan estos problemas con el ralentí gracias a la incorporación de una válvula denominada IAC (Intake Air Control o control de aire de admisión). El IAC no es un regulador ni un sensor pero se encarga de ejecutar las órdenes que llegan desde el ordenador del motor para mantener el ralentí estable.

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