¿Qué son y cómo detectar averías en los calentadores?

Quien más, quien menos al escuchar la palabra calentadores le vendrá a la memoria aquella especie de medias típicas de los bailarines —en un principio, de lana, pero que, una vez que comenzó la moda, también estuvieron disponibles en algodón y fibras sintéticas— sin pie, y que tuvieron un enorme popularidad en los primeros años de la década de los 80, gracias a películas como ‘Flashdance’ o ‘Fama’, así como la serie de TV de esta última.

Sin embargo, en este post no vamos a hablar de ellos sino de los calentadores o bujías de incandescencia de los motores diésel, cuya misión es facilitar el arranque en frío, siendo a veces también necesarios, durante un breve periodo de tiempo, tras el arranque para un correcto funcionamiento del motor y limitar las emisiones contaminantes.

Así, los calentadores no son más que una pieza de metal que se pone al rojo vivo al accionarse el contacto, que ayuda a calentar el aire y la cámara de combustión del motor.

¿Cómo funcionan los calentadores?

En los meses más fríos, en ocasiones, a los motores diésel les cuesta arrancar. A menudo, el calor generado no es suficiente para poner el motor en marcha. La cámara de combustión no registra el calor necesario por pérdidas de calor y, sin este aporte de calor, el motor diésel no alcanza las temperaturas requeridas para el encendido.

De este modo, antes de arrancar el motor, se aplica tensión al calentador y el tubo incandescente se calienta a más de 800ºC. Este calor mejora considerablemente la capacidad del arranque en frío del motor. Además, la generación de calor de los calentadores optimiza la combustión, reduciendo la formación de humos y otras emisiones.

Los calentadores se montan en la culata, donde van atornillados. Ahí, la varilla de incandescencia se eleva hasta la cámara de encendido o las precámaras —dependiendo del tipo de motor—, para alcanzar exactamente el borde del remolino de la mezcla, a fin de que el calor pueda llegar donde se necesita.

Sin embargo, no deberá llegar demasiado lejos en la cámara de combustión, porque de lo contrario no se garantizaría la preparación del combustible ni la formación de una mezcla de aire y combustible capaz de encenderse.

¿Cómo son los calentadores?

Básicamente existen dos tipos de calentadores: de metal y de cerámica. En la varilla de un calentador de varilla metálica, la espiral calentadora produce el calor necesario. Por el contrario, los calentadores cerámicos no necesitan tubo de incandescencia de metal. En su lugar, el elemento calefactor está revestido de una cerámica especial.

Por regla general, esto permite que los calentadores de cerámica alcancen excepcionalmente rápido la temperatura de funcionamiento, y además son más compactos: características muy importantes especialmente en los motores modernos.

¿Cómo saber si fallan?

Una avería por unos calentadores en mal estado se notará sobre todo en invierno, aunque en verano también afecta al correcto arranque del coche. Normalmente será fácil reconocerla, gracias al ‘testigo’ que figura en el cuadro de mandos (o de instrumentos) del coche: una especie de espiral de color rojo o amarillo.

Prácticamente todos los coches con motores diésel llevan este testigo, que al accionar el contacto se enciende durante tres o cuatro segundos y después se apaga si todo está correcto. Si durante la marcha el testigo se enciende, no se apaga tras el arranque o se queda parpadeando posiblemente el coche presenta avería en uno o más calentadores (normalmente va uno por cada cilindro).

Algunos coches sólo avisan de la avería durante unos segundos y después se apagan para no interferir en la conducción. Otros, mientras, pueden mostrar un aviso en la pantalla del ordenador de a bordo.

No obstante, si notas que al motor le cuesta más arrancar, que el testigo tarda más de la cuenta en apagarse, que el tubo de escape expulsa un humo gris o blanco que antes no emitía o tras el arranque, del motor se perciben golpeteos o ‘rateos’ y el motor parece fallar, es probable que tengamos uno o más calentadores en mal estado.

¿Por qué se pueden dañar?

En ocasiones, algunos ‘manitas’ recomiendan a los conductores en foros en internet efectuar ellos mismos el cambio de los calentadores, ya que son piezas que «no llevan más» que una rosca al motor y una conexión eléctrica.

Sin embargo, la gran dificultad radica en poder acceder a ellos a través del motor, ya que en algunos casos la operación requiere desmontar la caja del filtro de aire, el alternador, la válvula EGR, así como otros componentes antes desmontarlos.

Todo ello teniendo en cuenta que si los calentadores se instalan incorrectamente no sólo se puede dañar el propio calentador, sino también el motor. De este modo, la utilización de una herramienta incorrecta o un par de apriete inadecuado puede provocar roturas en los calentadores. Por ello, es muy importante que, tanto la comprobación como el cambio de los calentadores, deba dejarse en manos de profesionales del taller.

En cuanto a por qué se pueden dañar los calentadores, existen multitud de causas. Así, se pueden producir daños por sobrecalentamiento, debidos normalmente a que el momento de inyección o el patrón de inyección no están ajustados, a que la cantidad de combustible inyectada no es adecuada o a que ha entrado aceite en la cámara de combustión, porque los pistones y las válvulas no estén estancos.

También se pueden producir daños por sobrevoltaje al colocar un calentador incorrecto (12 V en lugar de 24 V), a que la unidad de control está defectuosa o a que la dinamo produce demasiado voltaje.

¿Cuándo cambiar los calentadores?

La mayoría de los fabricantes de estos componentes recomiendan cambiarlos cada 120.000 km, si bien esta cifra no es fija. Por ejemplo, calentadores se desgastan más cuando se hacen muchos trayectos cortos. No es lo mismo 120.000 km en los que se ha arrancado el coche 4.800 veces, que ese mismo kilometraje habiéndolo arrancado solo 600 veces.

Al igual que muchas de las piezas que se encuentran en un coche por grupos (como las bujías de un motor gasolina) conviene cambiarlas todas cuando se haga esta operación. De no hacerle así, podría causarse una descompensación en el motor por la diferencia que hay entre las nuevas y las viejas. Donde más se notaría este desequilibrio es al arrancar, momento en el que unos cilindros quemarían mal y otros bien.

Si antes de los 120.000 km el coche tiene problemas para arrancar en frío y no tienen problemas en la batería o el motor de arranque, es muy posible que sea necesario el cambio de los calentadores antes de tiempo.

También suele ocurrir que, al ser unas piezas muy resistentes, no dejen de funcionar nunca, pero que lo hagan de forma menos eficaz. Esto causará problemas al arrancar, aunque siempre se acabe consiguiendo.

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Por eso, si notas alguno de los fallos comentados, es mejor que los cambies, aunque sigas pudiendo arrancar: no hacerlo puede provocar otras averías en el motor o la disminución de su vida útil.

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