Multas de 1.100 € por paradas prolongadas con el motor al ralentíVas conduciendo y llegas a la panadería, al kiosko u otro comercio para una compra rápida. Dejas el coche encendido al ralentí (casi siempre en doble fila), realizas tu compra, regresas al coche, metes primera y aceleras. La misma escena vale si te dedicas al reparto y has llegado a tu siguiente encargo.

O bien has quedado con alguien y vas a recogerl@ en coche. Llegas a su encuentro, haces una llamada perdida con el móvil o envías un ‘wasap’ para avisar. Y mientras esperas, dejas el coche al ralentí (con el aire acondicionado o la calefacción encendidos). Después, llega tu cita, metes primera y aceleras.

Antes de nada ¿recuerdas qué es el ralentí? Además de ser indicador de algunas averías, el ralentí es el régimen de giro del motor mínimo para mantenerse encendido sin necesidad de intervención externa, y sin tener ninguna marcha engranada.

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Multas por dejar el motor al ralentí

Volviendo a las situaciones de antes ¿te suenan? ¿Se te ocurre alguna otra? ¿Has protagonizado alguna? Pues bien, en el Reino Unido quieren borrar estas escenas de su día a día.

Y es que numerosos ayuntamientos británicos están reclamando cambiar la norma que establece que los conductores deban ser avisados dos veces, con un «minuto de gracia» entre ambas, antes de ser multados por estar parados con el motor en marcha, una práctica que aumenta el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.

Con ello, buscan poder multar directamente cuando un conductor sea sorprendido estacionado con el motor a ralentí. Así lo publicaba el diario británico The Guardian, que explicaba que los municipios podrían obtener esta competencia, ya que el gobierno central lo está considerando. Actualmente, estas multas varían entre 20 y 80 libras (de 22 a 89 € aproximadamente).

Sanciones de más de 1.000 €

Las autoridades municipales, incluso, están pidiendo poder aplicar sanciones por encima de las 1.000 libras (algo más de 1.100 euros) para los reincidentes, argumentando que especialmente los repartidores y otros conductores comerciales son los que más cometen esta falta.

«Después de hablar con más de 20.000 conductores, hemos visto que quienes no apagan el motor lo hacen por hábito. Cuando se informa del daño que causa, incluído el riesgo para la salud, y se les pide que apaguen el motor, lo hacen y se lo piensan dos veces antes de volver a dejar el motor encendido. Las multas deben de ser el último recurso, preferimos pedirlo amablemente», asegura Nickie Aiken, alcaldesa de Westminster.

No obstante, para Aiken, una suma de cuatro cifras supondría una disuasión suficiente para aquellos conductores que no apagan el motor «de manera habitual y persistente, incluso después de que se les llame la atención».

Este ayuntamiento, que se lamenta de tener el peor problema de polución del país, ha pedido a los vecinos que denuncien en la propia web del consistorio cuando detecten esta práctica.

Ralentí sí, ralentí no

Y es que un coche al ralentí gasta entre 0,5 y 0,7 litros por hora, consumo puede subir hasta el litro si encendemos el aire acondicionado y exigimos una temperatura muy baja. Por no decir que el motor al ralentí provoca suficientes emisiones como para llenar 150 globos en un minuto.

Básicamente, sólo habría dos momentos en los que conviene dejar el coche al ralentí, a parte de, lógicamente, cuando paramos en un semáforo, stop, en caravana (si nuestro coche es Start/Stop ya elimina el ralentí).

Esos dos momentos son: al arrancar, especialmente en invierno, y, en coches turboalimentados, tras un largo trayecto para igualar las distintas temperaturas que se producen en el turbo.

En el primer caso, con 20-30 segundos sería suficiente. Más allá no tiene mucho sentido, siendo más lógico iniciar la marcha. Eso sí, deberemos esperar unos minutos hasta ‘exigir’ al motor. Así, mientras, vamos circulando y conseguimos que el motor vaya alcanzando su temperatura óptima de servicio.

En el resto de casos, el ralentí sólo supone un gasto innecesario de combustible, contaminar de más, además de exponer a las piezas del motor a un esfuerzo evitable. Incluso peligroso —y prohibido— si dejas el motor al ralentí mientras repostas en una gasolinera.

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