Los 4 filtros básicos de tu coche: cuándo y por qué cambiarlosEl mantenimiento preventivo de tu coche evita (costosas) averías. Y entre los componentes básicos que deben incluirse en dicho mantenimiento, y por lo tanto sustituirse periodicamente, son los filtros.

Y es que la sustitución de los filtros es clave para el correcto mantenimiento y adecuado funcionamiento del vehículo. No en vano, si alguno de sus filtros se obstruye, puede causar problemas y afectar a su rendimiento.

Por eso, para evitar averías, confía el cuidado de tu coche a los mejores profesionales: los profesionales de Autofit. Los talleres de nuestra Red trabajan día a día para seguir siendo tu mejor opción a la hora de reparar o mantener tu vehículo.

Los 4 filtros básicos de tu coche

Los vehículos modernos incorporan numerosos filtros con funciones muy distintas. Entre los más conocidos están los filtros antipartículas, que también montan los turismos con motores de gasolina modernos, como vimos en un reciente post.

Sin embargo, en este post nos vamos a detener en los cuatro filtros básicos que monta tu coche: el del aceite, el del aire, el del combustible y el del habitáculo. La función de todos ellos es permitir flujos y atrapar impurezas: polvo y contaminantes en el aire, impurezas en el combustible o suciedad en el aceite de motor.

Por eso, si los filtros no se reemplazan a tiempo, no funcionarán correctamente y esa mala o nula filtración puede desembocar en serios problemas para la mecánica de tu vehículo. Además, al cambiar los filtros, tu coche será más eficiente.

El filtro del aceite

¿Cómo actúa el filtro del aceite y cuándo debes sustituirlo?Mantiene el flujo continuo del aceite y elimina partículas (suciedad, aceite oxidado, partículas metálicas) que pueden aparecer en el aceite del motor. Así, purifica el lubricante para que pueda hacer su trabajo de manera eficiente.

De esta forma, un filtro del aceite en mal estado permitirá que se introduzcan impurezas y ralentizará la llegada de aceite, lo que puede provocar un desgaste prematuro del motor, un bajo rendimiento o incluso una avería del motor.

El filtro del aceite es capaz de retener contaminantes como para funcionar perfectamente hasta el siguiente cambio de aceite. Por eso, para evitar ensuciar el aceite nuevo, es fundamenal sustituirlo siempre que se realice un cambio de aceite (que puede variar entre los 10.000 y los 30.000 km dependiendo de cada vehículo).

El filtro del aire

filtro del aire

Evita que insectos, polvo, partículas, arena… lleguen al motor permitiendo un correcta mezcla aire/combustible. Y es que, al igual que los humanos necesitamos aire para respirar, un vehículo lo necesita para la combustión.

Así, el filtro del aire, en buen estado, garantiza una adecuada combustión, lo que permite la máxima potencia del motor. En cambio, si está obstruido, la combustión de la mezcla es incorrecta, generando humo de escape sucio.

Como norma general, este filtro se debe cambiar cada 15.000-20.000 km (dependiendo del fabricante) o una vez al año (lo que antes se cumpla), aunque esto también depende del uso que se le dé al vehículo y por dónde circulemos.

El filtro del combustible

filtro de combustibleElimina las impurezas que se encuentran en el combustible. Al eliminar estos contaminantes, este filtro protege los inyectores y cumple una función clave en mantener el rendimiento y la longevidad del motor.

Por ello, si el filtro del combustible se obstruye, puede reducir el flujo y debilitar el rendimiento, ya que el motor tiene dificultades para extraer combustible. Con un filtro obstruido, podemos percibir problemas al arrancar o notar una aceleración débil. Además, la suciedad y los contaminantes presentes en el combustible pueden llegar a provocar fallos en la bomba de combustible y los inyectores.

Generalmente, los fabricantes suelen recomendar cambiar este filtro cada 60.000 kilómetros. No obstante, para garantizar un funcionamiento óptimo y eficiente del motor lo ideal sería realizar el cambio aproximadamente a la mitad del periodo, es decir, cada 30.000 km.

El filtro del habitáculo

filtro de habitáculo

Limpia el aire que llega al interior del vehículo a través de la calefacción y el sistema de aire acondicionado. Así, filtra el polvo, el polen (de ahí que también se le llame filtro del polen o ‘antipolen’) y otras partículas presentes en el aire. Y si es un filtro con carbón activo, también captura gases de escape y olores.

En cambio, si el filtro de habitáculo está obstruido puede bloquear parcialmente el flujo de aire que entra en el habitáculo, lo que puede ser problemático, además, si necesitas desempañar los cristales. También un filtro ‘antipolen’ limpio maximizará el flujo de aire y extenderá la vida útil del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

Los fabricantes aconsejan cambiar este filtro antes de que empiecen a notarse los efectos de la primavera. De este modo, te proteges no sólo del polen, sino también del ambiente reseco del verano. Además, ten en cuenta que, en otoño e invierno, aumenta la humedad, por lo que el filtro se degrada más rápido.

Teniendo en cuenta esto, por lo general, el cambio del filtro de habitáculo debe realizarse una vez al año o bien cada 15.000 o 30.000 km recorridos, aunque dependerá de si vives en zonas con poca o mucha contaminación, más o menos húmedas…

Los filtros básicos son vitales para el buen funcionamiento y el bienestar general de tu vehículo. Por eso, si tienes cualquier duda, consulta el manual de mantenimiento de tu coche o a tu mecánico de confianza para saber cuándo debes cambiarlos.

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