La agresividad al volante tiene consecuencias peligrosas

La agresividad al volante tiene consecuencias peligrosasUna conducción respetuosa en carretera es fundamental para tu seguridad. Este comportamiento no sólo implica cumplir las normas sino también mantener una actitud de respeto con el resto de usuarios de la vía, ya sean otros conductores, ‘moteros’, ciclistas, peatones… Y es que la agresividad al volante es mala consejera y puede tener consecuencias fatales.

Operación salida, vacaciones, horarios intensivos, madrugones… Especialmente en verano, hay que armarse de paciencia, ya que es en estas situaciones de mucho tráfico cuando se produce un incremento de la agresividad al volante: adelantamientos bruscos, acoso al conductor de delante, ráfagas con las luces, toques de claxon, insultos, gestos con las manos o incitación a la pelea…

Un escenario de agresividad demasiado común en las carreteras que afecta tanto a tu seguridad como a tu propio vehículo, que puede sufrir también las consecuencias tu agresividad al volante.

Alto nivel de agresividad al volante

Según un estudio del Instituto Universitario de Investigación de Tránsito y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia (INTRAS), cerca de 3 millones de conductores circulan con un alto nivel de agresividad y más de 100.000 son auténticos ‘violentos viales’ que, además de conducir sumamente alterados, reconocen haber causado directamente un accidente por sus conductas irresponsables.

Estas cifras de agresividad al volante en España son sorprendentes, ya que hay 2,6 millones de automovilistas que admiten que se han peleado con otro conductor o que podrían llegar a hacerlo por una disputa de tráfico, y alrededor de 3,2 millones reconocen haber retado a otro conductor a salir del coche para solventar sus diferencias.

Consecuencias peligrosas

¿Qué tipo de conductor eres? ¿Eres agresivo? La agresividad al volante no es solo una falta de civismo, sino que tiene unas consecuencias negativas y peligrosas para el resto de conductores, ya que no suele provocar solo simples “golpes de chapa”.

En este sentido, mantener actitudes provocadoras al conducir multiplica por 10 el riesgo de sufrir un accidente con víctimas y por 30 el riesgo de sufrir un siniestro con heridos graves. De hecho, casi 300.000 conductores muy agresivos reconocen que se vieron implicados en accidentes con víctimas en los últimos 5 años.

En el último año analizado (2016), y aplicando un “factor agresividad” en base a los criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afectan a la agresividad en la conducción (infracciones, exceso de velocidad, alcohol, no uso de cinturón o casco y distracción), ha habido 31.000 conductores con alta agresividad implicados en 28.600 accidentes con víctimas.

¿Hay ‘machismo vial’ en España?

A nivel general, el perfil de conductor agresivo que por sus conductas termina sufriendo un accidente, corresponde a un hombre joven, de unos 32 años, con pareja, estudios medios, con menos puntos en su carné y que circula principalmente por vías urbanas.

Estos conductores reaccionan con mucha más agresividad contra las mujeres y los conductores noveles, con los que suele tener menos paciencia y a los que termina insultando y gritando de forma más frecuente, generalmente recurriendo a tópicos machistas.

Además, un 35% reconoce no ser precisamente un ejemplo de paciencia. Por Comunidades Autónomas, los murcianos y los riojanos son los que admiten ser más irascibles al volante, mientras que los gallegos y los extremeños se ven a sí mismos como los más tolerantes al conducir.

Eso sí, la perspectiva cambia notablemente cuando se pregunta al conjunto del país qué comunidades son las menos pacientes en la carretera. En este caso los madrileños (51%) y los catalanes (12%) son vistos por los demás como los más agresivos cuando se ponen al volante.

Motivos de la agresividad al volante

Pero, ¿por qué somos agresivos al volante? Las causas son, en opinión de los conductores, de lo más variadas. El 20% atribuye al estrés del día a día, la agresividad al volante, mientras que el 15% culpa a las conductas y maniobras que hacen los demás automovilistas, y un 12% a los atascos.

Además, cuando se da esta situación de atascos o estrés, los conductores también reconocen actuar agresivamente porque se sienten amparados por el anonimato (un 41%) ya que no se volverá a ver al otro conductor, la sensación de velocidad (un 27%) o poder tener conductas egoístas, como no dejar pasar a otros coches (8%) en una incorporación.

En España, hay 6,9 millones de conductores (26%) que reconocen que han adelantado bruscamente a otro vehículo para intimidarle por motivo de algún pique o rivalidad en la carretera.

Otro aspecto interesante es cómo creen los españoles que influyen los acompañantes en la agresividad. Así, ir con amigos (57%) o solo (42%) puede aumentar la agresividad al volante, mientras que ir con los hijos (62%), con la pareja (37%) o con compañeros de trabajo (34%), puede reducirla.

En cuanto a las posibles medidas a adoptar para reducir la irascibilidad en carretera, un 56% propone quitar puntos del carné aunque no haya existido una infracción concreta y un 46% pide más formación en las autoescuelas. Otras propuestas serían inmovilizar un tiempo el vehículo (41%), ir a charlas con víctimas de accidentes de tráfico (40%) o poner multas por insultar a otros conductores (40%).

Algunas recomendaciones

Unos consejos básicos para antes, durante y después de la conducción nos permitirán controlar la agresividad al volante. Así, antes de salir de viaje conviene prepararlo, previendo posibles atascos e incidencias. Además, conviene no ponerse hora de llegada y si no llegamos a tiempo a una cita, avisar; y si acabas de tener una discusión fuerte, evita coger el vehículo.

Ya en carretera, si ves que te estás irritando, respira profundamente varias veces. Por otra parte, si la agresividad se debe a una discusión en el vehículo, frena la disputa y aplácela. Si se debe a los niños, para el vehículo en un lugar seguro y trata de calmarlos. Y si lo motiva otro conductor, ignórelo; piensa que no hay mejor forma de hacer sentir “fuera de juego” a un agresivo que no hacerle caso.

Por último, tras la conducción, evita la ‘rumiación’: no te refugies en un pensamiento negativo cuando conduces. Distrae y aumenta la frustración. Del mismo modo, evita la agresión “en diferido”: no pagues con otros una frustración anterior.

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