ITV

Los elementos que se revisan en la ITV son la carrocería, elementos externos, elementos internos, señalización y alumbrado, dirección, suspensión, motor y catalizador.

La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es el examen que tarde o temprano tienen que pasar todos los automóviles, ya que un vehículo sin ITV es motivo de sanción. Es un trámite en el que se comprueba que el estado general del vehículo es apto para circular sin que suponga un peligro ni para las personas ni para el medio ambiente.

Si tu coche tiene más de 4 años, habrás tenido que pasarla al menos una vez. Hasta los 10 años de antigüedad, tiene una vigencia de dos años, y a partir de ahí, es una cita anual -los vehículos profesionales funcionan diferente-. Así que si en breve te vence la ITV y no quieres que te la denieguen revisa y pon a punto los siguientes aspectos antes de ir.

Los puntos clave de la ITV

Además de llevar el permiso de circulación, la tarjeta de inspección técnica del vehículo y el recibo del banco del seguro del coche vigente hay una serie de puntos de tu coche que deben estar en buen estado para que no te suspendan.

Los elementos que se revisan en la ITV son la carrocería, elementos externos (retrovisores, lunas, placa de matrícula), elementos internos (puertas, ventanas, mecanismos de cierre, cinturones, limpiaparabrisas), señalización y alumbrado, dirección, suspensión, motor y catalizador. Si no estás convencido del buen estado de alguno de estos  puntos en tu vehículo pásate antes por tu taller Autofit de confianza para que te lo revisen y así no tener problemas.

  • Luna del parabrisas: si presenta alguna rotura o grieta, sobre todo en el lado del conductor, los inspectores podrían llegar a anotarlo como defecto grave.
  • Alumbrado: asegúrate de que todas las bombillas funcionan correctamente, incluso la de la matrícula. En la ITV también se revisa la regulación de las luces y si los faros presentan  roturas o desperfectos.
  • Exterior del vehículo: Comprueba que los paragolpes están bien sujetos y no presentan bordes cortantes: en caso contrario, el resultado de la inspección será desfavorable. Las puertas deben de poderse abrir y cerrar tanto desde dentro como desde fuera una vez quitado el seguro y las placas de matrícula deben ser perfectamente visibles, no estar dobladas y estar bien sujetas.
  • Interior del vehículo: los asientos han de estar bien anclados y ser los adecuados.
  • Claxon: revisa que suene correctamente.
  • Cinturones de seguridad: al tirar de ellos deben bloquearse.
  • Espejos retrovisores: no pasarás la ITV si no están bien sujetos o están rotos.
  • Niveles de líquidos: comprueba antes de ir a la ITV que tu vehículo no presenta fugas visibles de líquido refrigerante, aceite del motor, líquido de frenos y de la dirección asistida.
  • Neumáticos: presta especial atención a las ruedas. La profundidad del dibujo debe ser superior a 1,6 milímetros en todas las ruedas, no debemos tener “calvas” o superficies con un desgaste anormal y deben tener la presión adecuada.
  • Sistema de frenado: si notas que tu coche tiene una frenada desigual entre los diferentes lados o le falla la tensión del freno de estacionamiento, la ITV te saldrá desfavorable.
  • Los testigos de fallo motor o del airbag: deben apagarse al poco rato de encender el coche. Si alguno de ellos queda encendido, el resultado de la ITV será negativo.
  • Análisis de gases: lo que miran es que los valores de contaminación sean los correctos. Procura que el vehículo esté caliente cuando hagas esta prueba.

Así que si tienes dudas acerca del buen estado de tu vehículo y no quieres suspender la ITV, pásate antes por tu taller Autofit donde te revisarán todos estos puntos para que a la hora de la verdad, no tengas ningún problema.

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