filtro antipartículas

El filtro antipartículas está ubicado en el tubo de escape y se encarga de retener todas las partículas sólidas generadas en la combustión de los motores de gasoil.

El filtro antipartículas, también conocido como FAP, es un elemento imprescindible para que los automóviles puedan cumplir con las normas Euro IV, V y VI. Se trata de un componente que habitualmente se encuentra en los motores diésel y que tiene como misión reducir y eliminar las emisiones contaminantes generadas por los automóviles.

Está ubicado en el tubo de escape y se encarga de retener todas las partículas sólidas (humos negros y carbonilla) generadas en la combustión de los motores de gasoil (Diésel). Una vez que el filtro está lleno, él mismo se encarga de incinerar las partículas, mediante un proceso denominado regeneración.

El filtro antipartículas, junto con el catalizador, permiten reducir al máximo los niveles de las emisiones nocivas, con una eficacia superior al 95%.

¿Cuántos tipos de filtro antipartículas existen?

Básicamente, existen dos tipos:

  • FAP integrado en el conjunto del convertidor: integrado en el conjunto del convertidor catalítico e instalado a continuación del colector de escape.
  • FAP individualizado con aditivo de conversión. En este caso el filtro antipartículas es independiente y está instalado después del convertidor catalítico, que utiliza un aditivo de conversión adicional para el proceso de incineración de las partículas.

¿Qué averías puede tener el filtro antipartículas?

En el caso de que el filtro se obture, por la acumulación excesiva de partículas, éste no dejará pasar los gases del escape y entonces se encenderá una luz de avería en el cuadro de instrumentos. En tal caso, es posible que el motor falle. Para tratar de evitarlo:

  • Evita los trayectos cortos: el filtro antipartículas necesita llegar a una temperatura mayor de 600 grados para funcionar y, por tanto, en los trayectos cortos el filtro antipartículas no funciona adecuadamente.
  • Sal de vez en cuando a carretera. Si sueles moverte exclusivamente por ciudad, es recomendable circular por autovía al menos 30 minutos cada 1.000 km, a unas 2.500 rpm. De este modo te aseguras que el motor realice la regeneración. En caso de que no sea posible, circular a 3.000 rpm durante 15 minutos puede ser suficiente.
  • Evita apagar el motor mientras se realiza la regeneración: En algunos modelos es muy fácil detectarlo, ya que cuentan con un testigo que indica que está en ese proceso. En caso de que no sea así, lo mejor es prestar atención y ver si el motor es más ronco y/o aumenta el consumo de combustible instantáneo.
  • Presta especial atención al lubricante: Los modelos con filtro antipartículas suelen emplear un aceiteLow Saps, (bajo en cenizas, fósforo y azufre), preparado para soportar la “suciedad” que produce en el aceite cuando se inyecta más carburante del necesario durante la regeneración.
  • Respeta su mantenimiento: Sigue el plan de mantenimiento que indique tu fabricante en el manual del vehículo.

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