El ABS cumple 40 años ¿sabes cómo funciona?

Mercedes presentó el ABS en su planta de Untertürkheim en agosto de 1978El Antilock Braking System (sistema antibloqueo de frenos) o ABS, es uno de los elementos más comunes en el equipamiento de seguridad de serie de los coches. Es un equipamiento obligatorio desde julio de 2004 en todos los coches nuevos que se venden en Europa. Una obligación que no llegó, por ejemplo, a los vehículos que transportan mercancías peligrosas hasta 2011 o a las motos de más de 125 cc hasta 2017.

No obstante, hace ya tanto tiempo que este sistema de seguridad está entre nosotros que no es de extrañar que no nos imaginemos que este elemento, como los airbags o los cinturones de seguridad, no haya estado ahí “desde siempre” en los coches. Sin embargo, desde su llegada al mercado hasta su obligatoriedad tuvieron que pasar casi 25 años, siendo hasta entonces un elemento opcional y, más atrás, un equipamiento de lujo al alcance de unos pocos coches y bolsillos.

Antes de que la electrónica ‘se apoderara’ de los coches, el ABS se convirtió en el elemento con el que la automoción entró en la ‘era digital’, además de convertirse en una revolucionaria innovación de seguridad, casi tan importante como el cinturón de seguridad.

Un poco de historia del ABS

Y es que a lo largo de la historia del automóvil hay inventos que han marcado un antes y un después dentro de la industria y uno de ellos fue el sistema antibloqueo de frenos o ABS, presentado por Mercedes-Benz en su planta Untertürkheim en agosto de 1978. Como suele suceder con la mayoría de las tecnologías impuestas en los vehículos de producción en serie, el ABS debutó en un coche de lujo, el Clase S, para después irse extendiendo a otros modelos y marcas.

Aunque ya existían soluciones similares en aviación (antideslizamiento) y en los ferrocarriles (protección antideslizante Knorr), el coche era un sistema muy complejo con demandas especialmente altas en sensores, procesamiento de señales y control, por lo que su desarrollo fue lento.

Tenemos que remontarnos a 1936 para encontrar la primera patente de esta idea. Se trataba de hace (no sólo para coches, sino también para camiones, trenes y aviones) que fuera más difícil bloquear una rueda en una frenada brusca, con lo que se podía conseguir una mayor seguridad. Se hicieron pruebas, pero no se llegó a nada serio hasta que se desarrolló la electrónica digital a comienzos de la década de 1970. Hasta entonces, era imposible realizar tantos cálculos como necesitaba el sistema y de forma tan rápida.

Fue la empresa Teldix la que, en 1964, la que inició el trabajo en serio para el desarrollo del ABS. Pero es en 1970 cuando se desarrolla un dispositivo eficaz y con la posibilidad de comercialización a gran escala. La primera generación del ABS tuvo 1.000 componentes, cifra que se redujo hasta 140 en la segunda generación. Después de 14 años de desarrollo, finalmente estuvo preparado el ABS de segunda generación, que se ofreció como revolucionaria opción en el Mercedes-Benz Clase S en 1978.

¿Cómo funciona el ABS?

El ABS es un sistema que sencillamente evita que los frenos bloqueen la rueda. Cuando frenamos se ejerce una presión sobre los frenos que pueden superar el límite de adherencia del neumático y, por tanto, bloquearemos la rueda perdiendo poder de frenada,  alargando la misma y perdiendo capacidad de dirigir el coche. El ABS elimina este fallo de interacción entre hombre y máquina de forma automática.

A través de diferentes sensores que detectan el ángulo de giro de las ruedas, la velocidad o el poder de la frenada, el sistema juega con la presión del circuito de frenado para dosificar la fuerza que ejercemos en el pedal y así evitar el bloqueo. En otras palabras, realizando pequeñas correcciones automáticas en la presión de frenado evita el punto de bloqueo de las ruedas.

La mayoría de los vehículos incorpora un testigo de ABS en el cuadro de instrumentos que se enciende durante unos segundos al encender el coche, mientras el sistema comprueba que el ABS está activo y funciona correctamente.

¿Y cómo sé si está funcionando? Cuando se activa el ABS, notarás cómo el pedal empieza a vibrar fuertemente a la vez que perderá sensibilidad. Al oído pueden ocurrir dos cosas, que suene algún pitido de aviso, y que escuchemos una especie “clack-clack-clack”. Además, en el en el cuadro de mandos podrá encenderse el testigo.

Confía en Autofit

El ABS no es un elemento que se averíe fácilmente, aunque no es inmune a los fallos. Una buena forma de evitar averías es efectuar un buen mantenimiento general de los componentes del sistema de frenado (discos, pastillas, líquido de frenos…).

Y, ante la más mínima sospecha de avería en el ABS, acude a los profesionales de Autofit. Los talleres de nuestra Red pondremos solución a cualquier problema que pueda surgir en cualquier elemento del sistema de frenado de tu vehículo.

Confía en nuestros expertos siempre que necesites reparar o realizar cualquier operación de mantenimiento en tu coche: trabajamos día a día para ser siempre tu mejor opción a la hora de cuidar tu coche.

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