embrague

Para que el sistema de embrague te dure más tiempo y en mejores condiciones procura eliminar hábitos perjudiciales como, por ejemplo, mantener el pie apoyado en el pedal de embrague mientras conduces .

El coche no es más que un conjunto de piezas mecánicas que trabajan en conjunto y que, por tanto están sometidas a desgaste. El embrague se encuentra en los vehículos con caja de cambios manual, y se encarga de transmitir por adherencia la potencia del motor hacia la caja de cambios.

Su papel consiste en permitir el cambio de una marcha a otra absorbiendo las sacudidas de la transmisión. Su función, por tanto, es tan sencilla como imprescindible ya que separa y une el giro del motor a la transmisión para liberar el movimiento hacia las ruedas motrices siempre que haya una marcha engranada.

¿Cuándo cambiar el embrague?

Para que el sistema de embrague te dure más tiempo y en mejores condiciones procura eliminar hábitos perjudiciales como, por ejemplo, mantener el pie apoyado en el pedal de embrague mientras conduces o realizar cambios de marcha bruscos o a elevadas revoluciones. Aunque el embrague tiene una vida útil media de aproximadamente 150.000km, dependiendo del tipo de conducción que realices y de los trayectos que hagas, tal vez lo tengas que cambiar antes.

Afortunadamente, el mecanismo de funcionamiento de un coche se parece mucho al del cuerpo humano, y al igual que cuando tenemos una enfermedad ésta se manifiesta a través de ciertos síntomas, con un vehículo ocurre lo mismo.

En el caso concreto del embrague hay una serie de síntomas que puedes percibir con antelación y que te pueden ayudar a detectar posibles averías en el sistema:

  • Olor a quemado: la temperatura del embrague puede aumentar considerablemente si tu conducción es agresiva o porque tienes la mala costumbre de dejar el pie apoyado en el pedal.
  • El embrague patina: al pisar a fondo el pedal el motor se revoluciona sin  que el vehículo aumente su velocidad.
  • Problemas con el cambio de marchas: te cuesta más de la cuenta engranar la marcha y el cambio viene acompañado de un molesto ruido. Normalmente, el problema suele derivarse de una fuga en el sistema hidráulico del embrague o de algún enlace mecánico mal ajustado.
  • Ruidos: dependiendo del tipo de ruido que escuches se puede tratar de una avería u otra. Por ejemplo un sonido de rozamiento cuando embragas puede significar que el mando de transmisión no está bien ajustado o no ha sido bien instalado. En cambio, un chirrido al mantener pisado el embrague puede ser que se haya desgastado la rótula de la horquilla de embrague o que se esté desgastando en exceso el rodamiento de empuje. Asimismo, un ruido que aumenta al pisar lentamente el pedal suele indicar la necesidad de reemplazar el collarín. Si por el contrario se escucha un ruido estando en punto muerto y desaparece al pisar lentamente el pedal de embrague sin acelerar puede que se trate también de un deterioro de la horquilla de embrague.

Sea cual sea la avería, es recomendable, en el caso de que falle alguna pieza del embrague, cambiar el kit completo y que te resultará más económica y evitarás que tus visitas al taller se conviertan en crónicas. Así que déjate aconsejar por los profesionales de Autofit, donde repararán tu vehículo con total confianza.

Valora el artículo y ayúdanos a mejorar