Cuidar el turbo del coche, un hábito saludable

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Conduciendo adecuadamente puedes hacer mucho por la vida del turbocompresor de tu coche.

Has de saber que cuidar el turbo es fundamental, y sencillo, para tu coche. La mayor parte de los automóviles diésel, aunque cada vez más lo llevan también los vehículos gasolina, están equipados con un turbocompresor, más conocido como turbo, en su motor. Este sistema de sobrealimentación permite aumentar la potencia de los motores, convirtiéndose así en una parte importante de nuestro automóvil. ¡Mantenlo a punto con estos consejos!

Consejos para cuidar el turbo

A todos nos aterra la idea de que se nos averíe el automóvil: primero por el trastorno que nos puede llegar a ocasionar, y segundo por la temida factura de la reparación. Hay que tener en cuenta que una avería en el turbo puede suponer una buena sacudida en nuestro bolsillo, y es que su reparación puede llegar a rondar los 1.500 euros.

Es por ello que debemos de seguir una serie de consejos que nos ayudarán a alargar la vida de nuestro turbo unos cuantos kilómetros. Un turbocompresor suele superar los 250.000 kilómetros sin plantear ningún problema, pero si no se cuida adecuadamente puede que la visita al taller venga mucho antes de lo previsto.

Para evitarlo te vamos a dar unos consejos para cuidar el turbo, muy sencillos, y que solo requieren un poco de atención y disciplina por tu parte.

  • Utiliza siempre en tu vehículo aceite de calidad. A veces lo barato sale caro. Y es que a menudo nos dejamos llevar por el impuso y compramos aceite barato, de mala calidad, que puede hacer que nuestro coche pueda averiarse mucho antes.
  • No aceleres el coche hasta que coja temperatura. Con dejar el coche en ralentí mientras te acomodas y te colocas el cinturón de seguridad basta. De lo contrario, se multiplicará el desgaste de las piezas y acelera las averías.
  • Lo mismo ocurre al parar el coche. Una vez hemos llegado al destino no pares el motor de golpe, es conveniente dejar el coche al ralentí unos minutos para que el turbo se enfríe y que la propia turbina baje de revoluciones.
  • Observa de vez en cuando el estado de los manguitos de refrigeración y del turbo. Comprueba que no hayan grietas, ni roces y que todas las piezas estén bien apretadas.
  • Descarboniza el motor para liberarlo de la carbonilla que se produce durante la combustión. Haz que se mantenga limpio el tupo de escape.
  • Se prevenido. Acude a tu taller Autofit en caso de percibir cualquier anomalía en tu vehículo, ya sea por escuchar algún ruido anormal, notas un exceso de consumo de aceite o un olor raro. No esperes a que se rompa, porque a veces el problema se complica por no acudir al taller ante los primeros síntomas de avería

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