El alerón cumple más que una mera función estética en el automóvil.

El alerón cumple más que una mera función estética en el automóvil.

Más allá de un elemento de diseño o caracterización del vehículo, que también puede serlo, el alerón cumple una función concreta en el automóvil dependiendo de su disposición, forma y tamaño. ¿Te has parado a pensar en su historia y cometido? Te lo contamos.

Funcionamiento de un alerón

Para conocer un poco más sobre la utilidad de un alerón en el automóvil indaguemos, al menos tímidamente, en el campo de la aeronáutica. Podemos decir que, en el fondo, un alerón no es más que una suerte de ala de avión invertida. Los aviones usan sus alas para que el aire fluya a menor velocidad por la parte inferior que por la superior de las mismas, lo que favorece la generación de una fuerza vertical que contribuye a que las aeronaves puedan elevarse. Sin embargo, los primeros alerones buscaban justamente el efecto contrario: pegar el coche al suelo de manera constante.

Los primeros alerones de la historia en el mundo del automóvil los encontramos en la Fórmula 1 a finales de los 60. Eso sí, algunas veces cumpliendo su misión con éxito y otras no tanto. (Puedes echar un vistazo a este vídeo para ver cómo han evolucionado en la F1 cambiando la estética de los monoplaza desde su incorporación a los mismos).

Como puedes imaginar, su objetivo fundamental era mantener las ruedas de los automóviles pegadas al suelo, ayudando a ejercer sobre los monoplaza, a las altas velocidades de la competición, varios cientos de kilos de presión que contribuirían a mejorar su estabilidad. El problema, claro está, es que dicha presión también ayudaba a frenar al automóvil.

El alerón en un coche normal

En cualquier caso, en un utilitario normal la velocidad a la que se circula es muchísimo menor y no interesa que ningún elemento ofrezca una resistencia adicional que automáticamente se traduce en un mayor gasto de combustible. Se busca, sobre todo, garantizar la estabilidad del automóvil sin mermar la eficiencia de consumo.

Por resumir: en un turismo, circulando a una velocidad normal por ciudad, la aerodinámica no es un factor determinante, aunque a medida que ésta aumenta -en recorridos en carretera- sí puede ser un factor a tener en cuenta.

En este caso, un alerón puede ayudar a canalizar los remolinos de aire que se pueden producir en la parte trasera del vehículo y que tienden a levantar la cola del coche -fundamentalmente porque se juntan una capa de aire superior con otra inferior a distintas velocidades-. Dicho efecto negativo, aunque normalmente imperceptible, reduce la adherencia de las ruedas sobre el suelo, sobre todo en automóviles de tracción trasera, haciéndolos menos eficientes.

De este modo, el uso de un alerón ayuda a que dicho remolino se produzca más allá de la cola del automóvil, eliminando así su efecto sobre la tracción. Por ello, su diseño tiende a ser simple, con un ángulo de inclinación mínimo que no produce carga aerodinámica. Lo contrario haría que el motor del coche tuviera que esforzarse más -y consumir más combustible- para mantener la velocidad en carretera.

¿Alerón es lo mismo que ‘spoiler’?

No, no hablamos del ‘spoiler’ que puede hacerte alguien cuando te cuenta el final de una película, libro…  o de algo importante que echa a perder la historia (precisamente viene del inglés ‘spoil’ que significa «echar a perder», «estropear», «arruinar» o «descomponer»).

Y es que, para los menos entendidos, spoiler y alerón son sinonimos y, en realidad, no es así. Mientras el alerón tiene como función generar apoyo aerodinámico, así como «controlar» y «suavizar» el flujo de aire, la del ‘spoiler’ (o espóiler, castellanizado) es «romper», «arruinar», «estropear» el flujo de aire.

Un ejemplo muy famoso de spoiler fue el del Audi TT cuya primera generación contaba con una carrocería muy redondeada, con lineas muy curvas, sobre todo en su zaga. Debido a que el aire se pega a las superficies, esta forma redondeada provocaba que el aire terminara dirigiéndose hacia el suelo, provocando que, a elevadas velocidades, la parte trasera se levantara del suelo lo suficiente como para perder el control del coche. Para evitar esto, se colocó un spoiler que ‘rompía’ el flujo de aire redirigiéndolo.

Cuestión de eficiencia

Si piensas instalar un alerón (o un ‘spoiler) recuerda que ésta la debe realizar un profesional, con la forma adecuada, y siempre y cuando se trate de piezas debidamente diseñadas para el vehículo en cuestión, de forma que no se desprenda de la carrocería al circular a altas velocidades provocando un eventual accidente.

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