sistema de iluminación

Muchos conductores hacen un mal uso del sistema de iluminación del coche y eso puede suponer una falta grave y 200 euros de multa.

El sistema de iluminación es uno de los principales sistemas de seguridad del coche y aun así muchos conductores no lo usan correctamente. Aunque para obtener el permiso de conducir todos hemos tenido que estudiar el uso de las distintas luces del coche, la falta de práctica puede generar dudas a la hora de utilizar alguna de ellas. ¡Pero ándate con ojo! Circular sin el alumbrado reglamentario supone una falta grave y si te pillan te pueden multar con 200 euros y la retirada de tres puntos del carnet.

Lo primero que has de saber es que la ley establece que se deben encender las luces del coche entre la puesta y la salida del sol, en condiciones de baja visibilidad y en otras situaciones como por ejemplo dentro de un túnel o al circular por un carril adicional.

También dice que se deben encender las luces cuando se reduzca la visibilidad por humo, lluvia, niebla o zonas sombrías y que los antiniebla (traseros y delanteros) y sólo deben emplearse en condiciones de pésima visión y apagarlos cuando mejore y pueda distinguir con facilidad las luces de posición del vehículo que lleva delante.

Pero pese a haberlo estudiado son muchos los conductores que las usan mal.

Distintos usos del sistema de iluminación

Como es habitual encontrarte conductores que hacen un mal uso del sistema de alumbrado del coche, vamos a recordarte cuándo y para qué se deben usar las distintas luces:

  • Luz de posición: en la actualidad, esta luz sólo sirve para señalizar el vehículo cuando está estacionado en una vía mal iluminada. No se puede circular sólo con ella encendida durante la noche, ni siquiera en ciudad, ni en los túneles.
  • Luz de cruce (cortas): es obligatorio usarlas siempre circulando de noche. Durante el día en condiciones meteorológicas o ambientales que reduzcan la visibilidad, cuando se circula por túneles y pasos inferiores, así como por carriles reversibles cuando se utilizan en sentido contrario.
  • Luz de carretera (largas): su uso sólo está permitido cuando no provoquemos deslumbramientos a otros conductores y siempre fuera del casco urbano y con iluminación insuficiente.
  • Luz de niebla delantera: su uso no es obligatorio pero sí recomendable en determinadas circunstancias como por ejemplo en condiciones meteorológicas que reduzcan la visibilidad. Asimismo, también se permite su uso por la noche aunque las condiciones no sean adversas en tramos de curvas de vías estrechas, pero siempre deben ponerse en combinación con las luces de cruce.
  • Luz de niebla trasera: su uso es obligatorio para todos los vehículos (salvo motocicletas) en condiciones especialmente desfavorables con niebla densa, lluvia o nevada intensa, ya que mal empleada, es molesta y deslumbra a los conductores que van detrás.
  • Luz de marcha diurna: su uso es obligatorio desde agosto de 2012. Se encienden siempre que el coche esté en movimiento salvo que se encienda el alumbrado principal del coche. Lo que ¡cuidado! Piensa que sólo funcionan delante y no detrás por lo que serás visible de frente, pero no de espaldas.
  • Intermitentes: su uso es obligado para señalizar cualquier desplazamiento lateral hacia la izquierda o derecha.
  • Luz intermitente de emergencia: se pueden usar tanto en un coche parado para señalizar una parada en la calzada o en el arcén, como en un coche en movimiento para avisar de un peligro al resto de vehículos.
  • Luz de marcha atrás: se enciende automáticamente al engranar la marcha. Su función es advertir a los conductores y los peatones de que el coche circula hacia atrás.

Mantenimiento del sistema de iluminación

Una vez aclaradas las diferentes sistemas de alumbrado que dispone un coche y partiendo de la base que un alumbrado adecuado y en perfectas condiciones es imprescindible para la seguridad vial tienes que tener en cuenta una serie de consejos en cuanto a su mantenimiento.

Así, desde Autofit te recomendamos que compruebes periódicamente el funcionamiento de todas las luces. Ten en cuenta que un mal alumbrado genera una mala visibilidad, situación que incrementa la fatiga visual del conductor.

Es recomendable cambiar las luces cada 50.000 kilómetros o cada dos años, y siempre por parejas y sin importar que estas sigan funcionando.

Cuando limpies tu coche, recuerda limpiar también los faros. Una capa de polvo puede reducir su eficacia hasta en un 10%.

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