¿Sabías que los coches modernos de gasolina también montan filtros de partículas? La necesidad de coches cada vez menos contaminantes ha obligado a usar en estos motores un sistema similar al filtro antipartículas de los diésel.

Pero, ¿qué diferencia hay entre los filtros de partículas diésel FAP o DPF y los nuevos filtros de partículas de gasolina GPF (por las siglas en inglés de Gasoline Particulate Filter? ¿Qué debo tener en cuenta si mi coche de gasolina lo lleva?

Vamos a intentar resolver las dudas que puedas tener para que no tengas motivos para temerlos, como sucede a algunos conductores con los filtros FAP de los motores diésel. Y es que si realizas un buen mantenimiento de tu vehículo, y efectúas una conducción eficiente y responsable, ningún filtro de partículas (FAP o GPF) debería darte problemas.

Y para el cuidado de tu coche, tus mejores alíados son los talleres Autofit. Los profesionales de nuestra Red solucionaremos cualquier problema que pueda surgir en tu vehículo: trabajamos para ser siempre tu mejor opción para mantenerlo o repararlo.

¿Por qué filtros de partículas en los gasolina?

La utilización de los filtros de partículas en los motores de gasolina viene motivada, como sucedió con los diésel, por la entrada en vigor de normativas de emisiones cada vez más restrictivas. Aunque también tuvo mucho que ver el cambio que experimentaron los motores de gasolina cuando se puso de moda el “downsizing” (motores más pequeños).

Los fabricantes empezaron a combinar inyección directa y sobrealimentación en motores de baja cilindrada, que eran capaces de ofrecer un rendimiento superior a motores atmosféricos de gran capacidad, y con mayor eficiencia.

Pero por su propio proceso de funcionamiento, la combustión de la mezcla de aire y gasolina genera más partículas. Esto, unido al endurecimiento de la normativa de emisiones, obligaba a buscar soluciones. Sin embargo, aumentar la presión de la inyección buscando una mejor atomización del combustible, y por tanto, una combustión más limpia, no era suficiente.

filtros de partículas de gasolina GPF

Aunque inicialmente solo se montaron en motores de cierta potencia y en coches de alta gama, hoy ya montan filtros de partículas la mayoría de motores nuevos, incluso los más pequeños.

En esta adopción masiva tuvo mucho que ver la entrada en vigor en septiembre de 2018 el cambio del ciclo de homologación NEDC al WLTP y la normativa de emisiones Euro 6c, que establecía los mismos límites de partículas para motores gasolina y diésel.

Así funcionan estos filtros de partículas

El objetivo de los nuevos filtros de partículas de gasolina GPF o PPF (por Petrol Particulate Filter), al igual que el de filtros de partículas diésel FAP, es atrapar, retener y eliminar las partículas sólidas que se generan en la combustión, y que emiten los motores junto a otros gases por el tubo de escape.

Para ello, el filtro cuenta con una estructura interna en forma de malla a la que se adhieren las partículas, que posteriormente el sistema se encarga de quemar antes de que el filtro se llene por completo. La diferencia es que en los motores de gasolina la temperatura de los gases de escape es mayor, y es mucho más fácil que se quemen las partículas que atrapa el filtro.

En los diésel, sin embargo, se requieren procesos de regeneración forzada que, además, aumentan el consumo. Tampoco es necesario en los filtros GPF el uso de aditivos como el AdBlue que sí requieren los diésel con sistema SCR.

Cómo cuidar el filtro de partículas de gasolina

De esta forma, la duración de los filtros de partículas GPF es mayor que la de los diésel, su mantenimiento es menor y existen menos posibilidades de sufrir averías. Así, mientras los filtros de partículas en motores diésel, han sido un pequeño quebradero de cabeza para algunos conductores, los GPF no deben temerse tanto.

No en vano, el tipo de combustible —con menos impurezas— y la temperatura más alta de los gases de escape hace que el funcionamiento de los filtros de partículas en los motores de gasolina sea menos problemático que en los diésel. Aun así, conviene seguir algunas recomendaciones para evitar averías:

– Utiliza aceites de calidad. Basta con asegurarnos de que el aceite cumple las especificaciones recomendadas por el fabricante. Los aceites especiales para motores con filtro de partículas tienen un bajo contenido en cenizas sulfatadas, azufre o fósforo (denominados Low SAPs), con lo que alargarán la vida del filtro de partículas de gasolina.

– Sal a carretera. Al igual que en los motores diésel con filtro FAP, conviene no olvidarnos que de vez en cuando hay que salir a carretera y hacer que el motor funcione algo revolucionado (entorno a 3.000 rpm) unos kilómetros. De este modo, si normalmente utilizas el coche sólo por ciudad, conviene salir a carretera al menos cada 200-300 km.

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