Cómo saber si los frenos de tu coche deben ser reemplazadosLos frenos de tu coche son vitales para reducir su velocidad , ya sea para evitar una colisión o detenerse suavemente en semáforos, pasos de cebra… Son cruciales para la seguridad, no solo para ti, sino también para el resto de usuarios de la carretera. Entonces, tiene sentido garantizar que tengan un buen mantenimiento, como el que encontrarás en los talleres Autofit.

Así funcionan los frenos de tu coche

Cuando tu pie pisa el pedal del freno, empuja el cilindro maestro. Esto es básicamente un pistón rodeado de líquido de frenos. El líquido se mueve por las tuberías, donde obliga al cáliper a apretar las pastillas de freno contra los discos de freno. Esto, a su vez, hace disminuir la velocidad de la rueda.

La energía liberada al detener el vehículo se convierte en temperatura, que debe dispersarse. Como el disco se enfría relativamente rápido, este tipo de freno ofrece un mejor rendimiento que los de tambor. Por eso, su uso está muy extendido en los vehículos modernos.

Teniendo en cuenta la cantidad de veces que frenas durante un viaje promedio, no es de extrañar que las pastillas de freno y los discos tengan que ser reemplazados periódicamente.

Cómo saber si debes cambiar los frenos

Controlar periódiamente los frenos de tu coche para asegurarte de que estén en buenas condiciones requiere que pongas los cinco sentidos o al menos tres (vista, oído y olfato). Cualquiera de ellos (o los tres al mismo tiempo) te dará una idea de cuándo reemplazar los frenos de tu coche para una experiencia de conducción más suave y segura.

De este modo, hay varios síntomas o ‘señales’ que te van a indicar si los frenos de tu coche pueden necesitar ser reemplazados:

¿Se ha encendido luz de advertencia?

Es la forma más sencilla, pues cada vez son más los coches que incorporan esta luz de advertencia en el cuadrado de instrumentos para avisarte cuándo los frenos necesitan tu atención. La mayoría de los sensores tienen la misma vida útil que la pastilla de freno, por lo que deben reemplazarse junto con las pastillas.

No obstante, a pesar de este testigo, conviene consultar el manual de mantenimiento de tu coche, ya que no todos equipan sensores de pastillas de freno y, además, el sensor también puede averiarse.

¿Escuchas ruidos extraños?

En ocasiones, puedes percibir un chirrido procedente de los frenos de tu coche en condiciones normales de conducción. Este se puede deber a unos frenos demasiado sucios. Sin embargo, un fuerte ruido es una advertencia de que las pastillas pueden necesitar ser reemplazadas. Algunas, incluyen un avisador metálico o un sensor diseñado para emitir un chirrido. En ese caso, debes reemplazarla inmediatamente.

Este chirrido puede escucharse, incluso, cuando los frenos no están en uso. Si esperas demasiado, el chirrido pasará a ser un ruido metálico, lo que significa que una o las pastillas se han desgastado por completo y podría dañarse el o los discos de freno.

¿Se desvia tu coche hacia un lado?

Si su vehículo se desvía hacia un lado u otro mientras conduces, podría ser una señal de unas pastillas de freno desgastadas o de que los pasadores de guía de la pinza o el pistón se enclavan innecesariamente. En este caso, conviene que acudas a tu taller de confianza para que verifiquen qué está pasando.

¿Notas vibraciones en el pedal y/o el volante al frenar?

Si sientes que tu vehículo vibra mientras frena, es una señal de que uno o los dos discos de freno podrían estar anormalmente desgastados o haber sufrido daños en una fuerte frenada.

Tus ojos no te engañan: inspección visual

Realiza una inspección visual periódica de los frenos de tu coche (por ejemplo, cada 15.000-20.000 km o en tu revisión anual). Esto es importante si tu vehículo no tiene sensores de desgaste. Puedes comprobar visualmente las pastillas a través de los radios de las llantas (si es posible). Si hay menos de 3 mm visibles de la pastilla, entonces debes cambiarla.

¿Cuándo cambio los frenos?

Verificar periódicamente el estado de los frenos es clave, ya que, en general, no hay un intervalo fijo para reemplazar las pastillas y discos de freno, pues la duración de estos componentes depende del vehículo, del estilo de conducción

Los discos de frenos pueden alcanzar hasta 80.000 km o incluso más, pero pueden muchos menos en el caso de vehículos pesados. Así, el manual de tu coche tendrá más información sobre los intervalos recomendados para cambiar los elementos del sistema de frenado.

En condiciones normales de uso, cada disco puede ‘soportar’ dos juegos de pastillas: unas que se monten al mismo tiempo y un segundo juego a la mitad de la vida útil del disco. Mientras, el líquido de frenos se debe sustituir cada dos años o 40.000 km aproximadamente.

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