multas de tráficoLas multas de tráfico pueden amargarte las vacaciones. Y es que en época estival conducimos más. Hacemos más kilómetros… y por lo tanto aumenta el riesgo de que nos pongan una sanción si no observamos a rajatabla el reglamente.

Como ya es habitual, en esta época del año la Dirección General de Tráfico activa campañas especiales de control con el objetivo de mejorar la seguridad vial ante las operaciones de salida y retorno de las vacaciones. Sobre todo en julio y agosto. Por ello, no está de más recordarte que si tu coche no está a punto para circular puedes enfrentarte a una sanción. Se previsor. Invierte en seguridad y en tu bolsillo. Pásate antes de salir a la carretera por tu taller Autofit para poner el coche a punto. El verano pasado hubo 225 personas fallecidas y el estado de mantenimiento del coche es uno de los grandes factores implicados en la seguridad en carretera.

Y es que la falta de mantenimiento del automóvil es uno de los principales motivos por los que la DGT multó a los conductores en la pasada campaña veraniega de control del tráfico, junto al exceso de velocidad –un clásico-, el consumo de drogas, el uso del teléfono móvil o las indumentarias adecuadas para la conducción –olvídate de conducir con chanclas, sin camiseta o sin usar el cinturón de seguridad-.

Cómo librarme de las multas de tráfico

La mejor opción, es no dando motivos para ser sancionado. No obstante, recibir una multa no tiene por qué significar irremediablemente que ésta haya sido puesta de manera correcta. En el reverso de la multa, encontrarás los plazos y motivos que admiten el recurso de la multa, lo cual, irremediablemente, es incompatible con la solicitud de pago reducido. No obstante, estas son algunas de las formas que te permitirán librarte de una multa.

Prescripción de una multa

Tendrás entre 15 y 20 días para hacer las alegaciones que consideres oportunas a la multa. Si no lo haces, perderás tu derecho. Pero la Administración también está sujeta a unos plazos. Por ejemplo, para darte a conocer una situación que te afecte.

Normalmente, tendrá tres meses para las distintas fases del procedimiento (hasta seis meses en caso de infracciones graves o muy graves). Si pasa más tiempo, entrará en juego la prescripción –distinta a la caducidad-, mientras que si el procedimiento sancionador no ha comenzado en el plazo de un año desde que se produce la infracción, habrá caducado.

Atento a los errores de notificación

La Administración ha de notificarte la sanción, algo que normalmente hará en tu domicilio. No obstante, hay conductores que se percatan de que han sido sancionados cuando reciben la reclamación de Hacienda. Es necesario revisar el expediente para ver si es recurrible, ya que la Administración ha de hacer lo posible por localizarte, aunque este tipo de reclamaciones quien mejor puede analizarlas, para valorar su procedencia o no, es un profesional.

¿Te han llegado, por ejemplo, multas de tráfico de un coche antiguo que ya no está en tu poder? Recurre.

Foto mal realizada

Es una vía de escape. Si en la imagen en la que aparece tu coche –normalmente en una multa de exceso de velocidad- hay algún tipo de error, tendrás un buen argumento para recurrir. Por ejemplo, si la matrícula del coche no se identifica correctamente o el semáforo que supuestamente te saltas aún está en ambar.

Homologación de los aparatos de control

Los radares, cámaras, alcoholímetros y demás artilugios utilizados para las mediciones pertinentes han de estar adecuadamente homologados y deberán disponer del certificado que lo demuestre. De lo contrario, sus mediciones pueden ser erróneas.

La ratificación del agente

Por último, en ocasiones, cuando no más pruebas que la palabra de un agente para multarte, es una opción pedir un informe con la ratificación del agente en su versión de los hechos. Si su declaración cambia, puedes tener una vía para recurrir la multa.

No obstante, la mejor manera de que tu bolsillo no se vea afectado por las multas de tráfico es sencilla: respeta las normas. En el capítulo del mantenimiento del coche, lo tienes muy, muy fácil: confía la “salud” de tu coche a tu taller Autofit y no te preocupes de nada más.

 

 

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