averías

Un mínimo porcentaje de las averías del coche están provocadas por el propio conductor.

Tener un vehículo lleva implícito -no hay que descuidar su mantenimiento- pasar cada cierto tiempo por algún taller para ponerlo a punto. Una buena parte de las averías que sufren los vehículos se deben al desgaste de piezas  y el uso del mismo y se pueden, y deben evitar, haciendo un adecuado mantenimiento preventivo. Otras averías, aunque sólo suponen un porcentaje pequeño, están provocadas por el propio conductor, al realizar un mal uso del vehículo o al hacer caso omiso de los indicadores del coche.

Las estadísticas afirman, eso sí, que a partir de los 126.000 kilómetros los automóviles son más dados a visitar el taller por averías provocadas por el desgaste, y que a partir de los 131.000 kilómetros los fallos son más complejos.

Averías más comunes en el coche por despiste

De todos los tipos de reparaciones a las que debe ser sometido el coche a lo largo de su vida útil, una pequeña parte del total son causadas por mal uso del conductor y, por tanto, se podrían evitar. A continuación te contamos las más comunes. ¡Así que toma nota!

  1. Los despistes a la hora de repostar son la principal negligencia que el conductor podría haber evitado. Y suele ocurrir más en vehículos diésel, ya que en los depósitos de gasolina la boquilla diésel no entra al ser más ancha.
  2. No hacer caso de los testigos luminosos. Cuando una luz se enciende en el salpicadero es signo de que algo va mal en el coche. Mirando el manual de instrucciones sabrás exactamente a qué se debe la avería, bien por falta de aceite, problemas con la distribución o la refrigeración, averías en el sistema de frenos, descarga de la batería o anomalías en el airbag, entre otros. Ignorar estas advertencias puede hasta poner en riesgo no sólo tu vida, sino también tu bolsillo.
  3. No efectuar las revisiones indicadas por el fabricante. Los fabricantes recomiendan acudir al taller cada cierto tiempo o según los kilómetros del coche. No son recomendaciones baladís. Ignorarlas pude anular las diferentes garantías del vehículo o generar averías de mayor envergadura.
  4. Adoptar una conducción agresiva también es una práctica que provoca muchas de las averías de los coches que acuden a los talleres al provocar daños en el embrague, el turbo o el sistema anticontaminación -en el caso de los diésel-.
  5. Otro de los despistes más habituales es dejarse las llaves dentro del automóvil. Y como habitualmente no se suele llevar la segunda llave encima, lo más probable es que haya que cambiar la cerradura -o romper el cristal-.
  6. Mal uso de aditivos. Antes de añadirle nada a tu coche, consulta el manual o bien pásate por tu taller Autofit más cercano, porque su uso puede no ser bueno para tu coche e incluso una fuente de averías innecesaria.
  7. Falta de anticongelante. La falta de este compuesto puede provocar, en caso de helada, la rotura de los manguitos.
  8. No limpiar a menudo el coche. La acumulación excesiva de barro o suciedad puede provocar un recalentamiento del motor. Y deteriorar el aspecto de la pintura, claro.

Estos son algunos de los descuidos que hacen que en ocasiones se estropee el coche. Poniendo un poco de atención se evitarían algunas de las visitas al taller. Desde Autofit siempre os recomendamos un mantenimiento preventivo antes que uno correctivo, sobre todo para vuestra tranquilidad y vuestros bolsillos.

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