Averías electrónicas: cómo son y cómo evitarlas

Averías electrónicas: cómo son y cómo evitarlasLa mecánica ha estado vinculada a la automoción desde sus orígenes. Gracias a los distintos inventos sobre máquinas y motores, los pioneros del automóvil lograron poner en marcha uno, que se ha convertido en toda una industria a nivel mundial.

Sin embargo, esos mismos avances tecnológicos han permitido a la automoción ir evolucionando de tal forma que en los últimos tiempos ha entrado en juego otro elemento vital para los vehículos de hoy en día: la electrónica.

Una electrónica que ha servido para hacer motores más eficientes y cuyo desarrollo ya está abriendo paso a otros avances como el coche conectado y, más pronto que tarde, a la conducción autónoma. Y con ella, a una nueva era en la automoción.

La ECU: el ‘cerebro’ del motor

Todo el sistema de control electrónico  está gestionado por la ECU (Engine Control Unit) o UCE (Unidad de Control Electrónico) , también conocida como la ‘centralita’ del motor. Este componente nació en los años 70 del siglo pasado, en un principio, para controlar simplemente el flujo de combustible que se inyectaba por cilindro en cada ciclo del motor.

Sin embargo, con el tiempo, las ECU ya controlan casi la totalidad de sistemas del vehículo, haciendo en numerosas ocasiones complicado encontrar las posibles averías derivadas en pequeños fallos electrónicos.

Actualmente, existe un claro aumento de los componentes electrónicos en los vehículos. Esto se traduce en más ECU, una mayor especialización y diversificación de ellas, (cada unidad controladora de una parte específica de cada función), y, por tanto, sistemas más complejos.

¿Y cómo funciona este sistema?

La ECU, como decimos, es el corazón de un complejo sistema electrónico compuesto por sensores y actuadores, en el que los sensores informan a la unidad central y ésta envía la orden necesaria a los actuadores para transformar dicha información.

Así, como ya te contamos en este blog, la función de los sensores sería la de registrar diversos parámetros sobre el funcionamiento del vehículo (por ejemplo, las revoluciones del motor, temperatura de los sistemas, señal de la posición del acelerador, etc.). Estos sensores actúan como puente hasta la ECU y transforman dichas magnitudes físicas en electrónicas.

Por su parte, los actuadores serían los elementos dirigidos por la ECU y son los encargados de convertir las señales eléctricas recibidas en magnitudes mecánicas. Hablamos, por ejemplo, de los inyectores de combustible, electroventiladores y demás sistemas que reciben la información y por tanto, actúan de una manera mecánica sobre alguna función en el vehículo.

¿Qué averías electrónicas puede tener mi coche?

Las averías electrónicas pueden proceder de la propia ECU, de los sensores o pueden tener su origen en un fallo producido en alguno de los actuadores. Al tratarse de componentes microelectrónicos, el número de averías electrónicas posibles dependerá de la cantidad de sensores y actuadores de los que disponga el sistema.

Para identificar el origen de una avería en el sistema electrónico de un coche será imprescindible contar con un equipo de diagnosis, que conecte directamente con la unidad de control, a través del puerto OBD del vehículo.

De este modo, el primer componente que puede fallar es la propia ECU. Una avería en este elemento del sistema hará que la puesta en marcha del automóvil sea imposible ¿Y por qué puede fallar? Probablemente se deba a que se ha desprogramado, ya sea por un exceso de tensión en el sistema o por una pérdida de información interna.

Por lo general, es recomendable sustituir la unidad completa por una nueva, aunque en ocasiones la ECU puede repararse. Por otra parte, usar una reprogramada de segunda mano no es aconsejable pues es difícil garantizar su estado.

Averías electrónicas en sensores o en actuadores

Sin embargo, las averías electrónicas es más fácil encontrarlas en los sensores o en los actuadores. Un fallo en los actuadores (relé de la bomba, inyectores, módulo de encendido…) desembocará en una pérdida de potencia, con lo que el rendimiento del motor será insuficiente. No obstante, dependiendo del tipo de actuador donde se haya producido la avería, la pérdida de potencia será más o menos notable.

El coste para cambiar un actuador en el sistema electrónico del automóvil dependerá principalmente del tipo de vehículo del que se trate y de las características o localización del actuador que sea preciso sustituir.

Por su parte, las averías en alguno de los sensores (sonda lambda, sensor de presión del aire de admisión —MAP—,  de posición de mariposa —TPS—, de detonación…) se traducirán en fallos y deficiencias de funcionamiento del motor, que en ocasiones podría dejar de funcionar o presentar dificultades para su puesta en marcha.

Algunos de los sensores que mayores fallos provocan en el sistema son el sensor de revoluciones, el medidor de la presión del combustible o el sensor que mide la dosificación en la bomba de alta presión del vehículo.

Al igual que con los actuadores, el coste de reparar una avería en alguno de los sensores del vehículo dependerá del tipo de sensor que falle, de su localización en el sistema y por supuesto, del tipo de vehículo del que se trate.

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Como todo sistema electrónico, el de los vehículos no está 100% exento de fallos. Sin embargo, sí existe una forma de reducir al máximo las probalidades de sufrir una avería de este tipo: revisa tu coche periódicamente y cumple con las revisiones previstas por el fabricante.

Recuerda que los talleres Autofit estamos capacitados para efectuar las revisiones oficiales previstas por las marcas de vehículos. Disponemos de la formación y el equipamiento necesarios para efectuar cualquier intervención que requiera tu vehículo.

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