11 motivos por los que tu coche debe pasar por el tallerUna mayor concienciación sobre la importancia del mantenimiento preventivo del vehículo entre los conductores españoles, como ya te contamos en Autofit, no ha conseguido detener el aumento de las averías, que han pasando de una tasa anual del 14% en 2013 al 17% en 2019. Esto supone que más de 3,6 millones de conductores se han visto obligados a pasar por el taller de forma ‘inesperada’ (y a veces costosa).

Y es que reparar una avería no debe ser el único motivo por el que pasar por el taller. Existen otros ‘momentos’ en los que tu coche ‘reclama’ una revisión, que, de no producirse, puede desembocar en un fallo evitable ¿Y tú? ¿Cuánto hace que no visitas el taller?

Un buen mantenimiento de tu vehículo reduce la posibilidad de sufrir averías. No sólo mejorarás tu seguridad vial, también evitarás, por ejemplo, una mala experiencia a la hora de pasar la ITV ¿Y a quién confiar el cuidado de tu coche? Los profesionales de Autofit trabajamos día a día para ser tu mejor opción para reparar o mantener tu vehículo.

¿Cuándo pasar por el taller?

Para pasar las revisiones oficiales

Es la primera razón para pasar por el taller ¿Sabías que más de un 30% de los conductores no respeta los plazos recomendados de revisión de su vehículo? Su fabricante establece en su libro de mantenimiento, los intervalos en los que debe ser revisado y qué puntos se deben controlar en cada una de esas revisiones. Saltárselas puede ser catastrófico, ya que ciertos elementos (filtros, líquidos…) deben ser sustituidos antes de que lleguen a su máximo de vida útil si no quieres encontrarte con importantes averías.

Si se enciende un testigo en el cuadro de mandos

Un primer síntoma de que podemos estar ante una avería en el coche es si se enciende una de las luces del cuadro de mandos. Por eso, conviene conocer el significado de cada uno de los testigos que pueden encenderse. Y si no sabemos identificarlo, es el momento de pasar por el taller, donde un profesional podrá encontrar la avería y subsanarla.

Si percibes alteraciones en su funcionamiento

Una avería, en sus inicios, puede manifestarse con alguna alteración en su funcionamiento. De este modo, si te cuesta arrancar el coche o detenerlo más de lo habitual, o si ha empeorado su estabilidad, o si los pedales se atascan o al pisarlos no los notas como antes son síntomas que pueden anticipar un problema en la batería o el sistema de encendido, en los frenos, los amortiguadores o el embrague y suponer que detrás haya un fallo que debe ser tratado. Cuando más tiempo dejes pasar, mayor será la avería (y más caro el arreglo).

Si notas olores o ruidos extraños

Ya te hemos contado que, en ocasiones, tu coche ‘te habla’. Sólo tienes que escucharlo, literalmente. Y es que cualquier ruido extraño puede anticipar una avería. Desde el chirrido en los frenos, crujidos en la dirección, ruidos metálicos o zumbidos en el motor (turbo, correa de distribuición o del alternador…) son avisos de que algo va mal. Por eso, conviene averiguar su origen, por lo que pasar por el taller será imprescindible. Asimismo, los olores nos pueden dar una pista de la avería, como ya te contamos en este post.

Si vibra el volante

Son varias las causas que hacen vibrar al volante. Desde las más habituales como que las ruedas estén mal equilibradas o mal alineadas, a una presión distinta en los neumáticos delanteros, un excesivo desgaste de la banda de rodadura, o la aparición de algún defecto en alguno de ellos. Asimismo, que los soportes de la dirección estén dañados, un deterioro de los ‘silentblock’, de las juntas homocinéticas, o los rodamientos, así como unos discos de freno en mal estado o unos amortiguadores desgastados pueden hacer que vibre el volante.

Si el escape emite humos ‘de colores’

Tu coche también ‘te habla’ por el escape ¿Sabes qué indican los distintos colores? Si el humo es azulado puede significar que ha entrado aceite en la cámara de combustión, que el turbo, los retenes de las guías de válvulas o algún elemento del motor están gastados. Ante el menor cambio de color (negro, blanco, gris…), lo mejor es pasar por el taller.

Si notas pérdidas de fluidos o caídas de sus niveles

Una mancha en el suelo no tiene por qué ser grave pero sí revela alguna fuga que puede ser de aceite, combustible (cuidado porque puede ser muy peligroso), refrigerante, líquido de frenos…  y por tanto conviene pasar por el taller. Así, si notas una pérdida anormal de aceite o refrigerante (de ahí la importancia de comprobar su nivel periódicamente) éste puede ser el origen.

Neumáticos desgastados, luces fundidas…

Puede parecer obvio, pero no demores pasar por el taller si notas los neumáticos desgatados (recuerda que el mínimo legal es de 1,6 mm pero conviene sustituirlos al bajar de los 3 mm) o alguna lámpara fundida o que no ilumina como debería (cambiálas por pares por tu seguridad).

Siempre antes de largos desplazamientos

Uses mucho o poco el coche (o precisamente por eso), revisar que está en perfecto estado antes de emprender un viaje largo es clave. El uso continuado (o la falta de uso), así como las temperaturas extremas del invierno o el verano, pueden afectar a la batería, los niveles de líquidos, los neumáticos, las escobillas limpiaparabrisas…

Valora el artículo y ayúdanos a mejorar